Cantaré, cantaré del lejano País, De la hermosa, santa ciudad, Do con Cristo Jesús el alma feliz Por los siglos sin fin morará. ¡Oh, Jerusalem nueva!, de lejos se ven Tus muros de jaspe y cristal; Y cercando parece tu ameno Edén Radiante de luz celestial. De la vida el árbol florece allá Do fluye el río de Dios; Y alejados por siempre de ellos serán La muerte, el pecado y el dolor. ¡Oh, cuán grato será en la celeste Sión, Gozando la eterna salud, Celebrar el amor de Él que la compró Por muerte amarga en la cruz! -----Dari Kungkungan Duka Kelam kyf wạ̉nt ạlḥbyb جايين لك بنصلي Отец Bergsig: Worthy of it all U bizni himoya qilar THERE IS POWER IN THE BLOOD ạ̉sẖtạq rby أبدعت ريشتك رسمي ạ̉nfsnạ ạ̹ntẓrt ạlrb
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