Libro divino, amada Palabra Que nuestras almas llevaste a la fe. Eres cual lluvia que al hombre transforma De tierra ingrata en florido vergel; Siembra de gracia, rico tesoro, Suave alimento más dulce que miel. Abres tus alas de blanca paloma Y el valle cruzas hablando de paz, Buscas al triste y enjugas su llanto, Libras las almas del yugo fatal; Por ti nos habla la voz del Padre Que vuelve al pródigo al feliz Hogar. Fuiste en las noches de nuestras jornadas Bello lucero; por tu claridad Hubo canciones en tierras de sombras, Y el enemigo no pudo dañar. Bello lucero, nunca tus rayos En negra noche nos han de faltar. Fieles soldados de Cristo, en ti hallamos El limpio acero templado en amor, La voz del Jefe que siempre a su pueblo A la victoria más bella guió. Yelmo y escudo, ruta gloriosa, Santa bandera de eterno fulgor. -----ạ̉nạ bḥryty̱ ТОЙ Е БОГ НАШ БОГ Аллилуйя fy ṭryq ạljljtẖẗ Загалмайг дамжуулагч طوبى للي الرب إلهه 必有一日 Iza moa io Zazakely عايز أرتل بس بقوة sbḥwạ ạllh bqdsh
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