Rostro divino, ensangrentado, Cuerpo llagado por nuestro bien, ¡Señor!, llevaste cuantos dolores De pecadores que así te ven. Manos preciosas tan lastimadas, Por mí clavadas en una cruz. En este valle mis pasos guía, Sé mi alegría, mi norte y luz. Bello costado en cuya herida Halla la vida la humanidad, Fuente amorosa de un Dios clemente, Voz elocuente de caridad. Tus pies heridos, ¡Cristo paciente! Yo, delincuente, los taladré; Por ti salvado, ya bendecido Y agradecido te adoraré. ¡Crucificado en un madero, Manso Cordero, muerto por mí! ¡Oh!, guarda mi alma, que en ti reposa, Siempre dichosa cerca de ti. -----Вера моя Nu ne lăsa să ne-ndoim Fiocco di neve dạymạaⁿ btkẖbyny̱ Tierra De La Palestina Śpiewajcie wszyscy lutf ele It soon be done مەنى كىم جاراتتى؟ Salmo 100
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