Ya ves, Señor, que soy un peregrino Necesitado que ando por la tierra; Enséñame el camino de mi patria Y pnme con tus manos en las sendas. Tan sólo tú, Señor, salvarme puedes De los continuos riesgos en que yo ando; Y salvarásme tú, porque tú eres El Salvador de quien mi bien aguardo. Muéstrame tus caminos siempre rectos, Enséñame tus reglas y mandatos, Instrúyeme en tu ley, y que ella sola Mi voluntad encamine y mis pasos. La ley de Dios es pura y sin mancilla, De todos puede convertir las almas, Su testimonio es fiel, y hasta a los niños Su ciencia da tan alta y soberana. Son tan seguras, Señor, tus palabras, Tan invariables son y duraderas Como los cielos que, por su constancia, Nos dan ejemplo de su gran firmeza. -----ننى عين kmạ ạ̉nạ wlys ly ʿdẖr Давно позабыты мелодии рая Cantaré de Tu amor por siempre Abandonne ta vie İsa Diridir yạrb mjd nfsk Široširý, neobsáhlý světe Чудная страна Каршълъксъз Севдин Сен Бени
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