Ya ves, Señor, que soy un peregrino Necesitado que ando por la tierra; Enséñame el camino de mi patria Y pnme con tus manos en las sendas. Tan sólo tú, Señor, salvarme puedes De los continuos riesgos en que yo ando; Y salvarásme tú, porque tú eres El Salvador de quien mi bien aguardo. Muéstrame tus caminos siempre rectos, Enséñame tus reglas y mandatos, Instrúyeme en tu ley, y que ella sola Mi voluntad encamine y mis pasos. La ley de Dios es pura y sin mancilla, De todos puede convertir las almas, Su testimonio es fiel, y hasta a los niños Su ciencia da tan alta y soberana. Son tan seguras, Señor, tus palabras, Tan invariables son y duraderas Como los cielos que, por su constancia, Nos dan ejemplo de su gran firmeza. -----yạrb ạlʿẓmẗ bnmjdk Velebíme, Kriste, teba otváraš nám nebesá Кыен вакытларда mạtḥṭsẖ ạ̉ḥlạmk Je m'approche de toi Počuj našich prosieb hlas Jabulani Africa لا مثل لك โปรดดลหัวใจ Эй Худованд
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