Libertad, libertad, ¡oh qué buena! Es aquella que da el Salvador. Libertad a las almas perdidas, Libertad de la condenación. Una vez era yo peregrino, Cautivado en cadenas de error; Mi maldad me tenía cautivo A una eterna y sin fin perdición. -----Salmo 24 Maravillosa gracia Sen kelarsan Sen tusharsan Dā, Mala’iku Ke Shaida yswʿ qrb Эзэн минь миний Да верен Он ʿạbryn dạysyn Встреч и разлук на земле очень мног Vujudingizda koʻrinadigan
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