¡Mi espíritu en tus manos Divinas encomiendo!... Así en la cruz muriendo Clamaba el Redentor. El alma así abandono A la clemencia pía: No temas, alma mía, que vas de Cristo en pos. ¡Dios Padre! tus decretos Bendigo a cada hora; Mi voluntad adora Tu santa voluntad. Anhelo complacerte A ti no más, Dios Santo; Si lloro, con mi llanto; Si río, con mi paz. Me elevo a ti siguiendo Del Mediador las huellas, Clavando siempre en ellas El vacilante pie. ¿Qué más seguro guía, En áspero camino El débil peregrino Pudiera apetecer? Mi cuerpo, vida y alma, Mis lágrimas, mi duelo, Son del autor del cielo, Del mar y de la luz. Son tuyos mis cuidados, Y son, en cambio, mías Las dulces alegrías De mi Señor Jesús. -----యేసు ప్రభు నీ చరణం Raduj sa, Boh nám dal novú zem L'ultima occasione Ээдрээтэй амьдралдаа L'aiuto mio frṣẗ tạny الفترة السادسة Qudaı balalardy súıedi Сен менинг тақдиримга Chcem verný byť
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