Del frígido Pirene Al Calpe nebuloso, Del Tajo caudaloso Al fértil Guadalviar. Del Evangelio santo La dulce voz resuene; De paz y gozo llene Las almas sin cesar. Las sombras disipando De todos los errores, Esparza sus fulgores Cual esplendente luz. Y anuncia a los mortales Que borra su pecado El que menospreciado Murió sobre la cruz. De vanos simulacros Húndanse los alteres Que levantó a millares La humana ceguedad. Del hombre con fe viva, El culto reverente Se rinde solamente A la Divinidad. No más profanos ritos, No más supersticiones; A Dios los corazones, Pues suyos son, se den. Del Hijo sacrosanto Venere el dulce nombre, Que en Él encuentre el hombre Salud, reposo y bien. ¡Señor!, la mies es mucha, Son pocos los obreros. Levanta misioneros En esta tu nación. Hasta que tu Evangelio Resuene por doquiera, Y obtenga España entera De ti la salvación. -----На Витлеемското поле Кутсал, Кутсал, Кутсал Олан ḥrrny yswʿ ạlbạr Do tmy na svet Pre teba áno اسپانداعى اكەمىز Ostende nobis Domine ạnsẖdwạ llh sbḥaⁿạ 너의 가는 길에 주의 평강 있으리 Дидори Ӯ бошад яқин
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